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Julio Girona
Girona fue un multifacético artista cubano, destacado por su talento en escultura, pintura, dibujo y escritura. Desde una temprana edad, mostró su habilidad exhibiendo caricaturas en Manzanillo, donde ya se vislumbraban las características que definirían su obra posterior: la fusión entre artes visuales y literarias, su interés por la figura y la letra, así como su comentario sociopolítico con un toque de humor.
En su búsqueda de formación artística, se trasladó a La Habana y luego a París, donde absorbió la efervescencia del arte europeo y realizó un extenso viaje por Europa y el Mediterráneo. Su estancia en Estados Unidos durante la década de 1930 lo llevó a relacionarse con círculos de artistas e intelectuales, destacando su colaboración con medios de izquierda como New Masses y La Voz. Regresó a Cuba y luego se estableció en México, donde continuó su trabajo como caricaturista y se adentró en la litografía.
El periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial marcó un cambio en la carrera de Girona, quien se estableció en Nueva York y se dedicó principalmente a la pintura. Su participación en el expresionismo abstracto lo llevó a exponer en galerías importantes tanto en América como en Europa. A lo largo de su vida, mantuvo una intensa actividad artística y literaria, siendo reconocido en Cuba y en el extranjero con premios y honores, como el Premio Nacional de Artes Plásticas de Cuba en 1998.
A pesar de su éxito internacional, mantuvo fuertes lazos con su tierra natal y su cultura, lo que lo llevó a regresar a Cuba de manera recurrente. Su legado perdura tanto en sus obras visuales como en su producción literaria, donde plasmó sus experiencias personales y su visión del mundo, dejando un impacto duradero en el arte moderno cubano.
Obras de Julio Girona